El frío del invierno no se apoderó de ella. Nunca más volvió a sentirlo. La temperatura descendió precipitadamente en el mes de julio y, en cambio ahora, sentía calorcito en pleno otoño. Quería seguir mirándolo a oscuras, en la penunmbra, como ya había hecho hace ya un tiempo. Quería susurrarle al oído, reir, hablar, cantar... Quería demasiadas cosas con él.
- No. No tengo tiempo para vosotros. Ya no.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario