domingo, 31 de enero de 2010

el tren de los momentos.

Parece que la vida siempre pide cambios, adaptaciones innecesarias cuando menos las necesitas. Pero si he aprendido una cosa en lo poco que he disfrutado de esta vida es que...todo ocurre por algo. Los trenes sólo pasan una vez aullando por la estación pidiendo que te subas a su vagón. El pitido del maquinista no te deja más tiempo para pensar, tienes que decidir. Subir o quedarte en la estación. Marcharte o quedarte en tierra.

En tierra se quedan muchas cosas: recuerdos imborrables, sentimientos arraigados, encuentros musicales, miradas cómplices, risas contagiosas....

Pros y contras, cara y cruz de una misma moneda.

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