Deja que tu ilusión ande, corra, vuele alto.
Deja que tus sueños vivan llenos de esperanza.
Deja que ese niño que llevas dentro vuelva a nacer.
Algunos lo tenemos dormido, muchos otros en estado latente... y la gran mayoría olvidado en el cuarto de atrás. Sólo nosotros si somos capaces de abrirle de nuevo las puertas de nuestra vida, si lo despertamos y jugamos con él, seremos capaces de acariciar ese estado de máxima felicidad que alcanzan los niños a temprana edad.
Nunca es demasiado tarde para revivir, para volver atrás y construir gracias a su ayuda un mundo donde siempre esté presente.
El niño que todos llevamos dentro nos ayudará a alcanzar la siempre ansiada y deseada felicidad.
¿A qué esperas para despertarlo?
sábado, 21 de marzo de 2009
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