Me alegra tanto escuchar tus promesas mientras te alejas, saber que piensas volver algún día, cuando los sapos bailen flamenco.
y yo te espero, ya ves, aunque no entiendo bien que los sapospuedan dejar de saltar y bailar lejos de su charco.
Porque mis ojos brillan con tu cara y ahora que no te veo se apagan.
Porque prefiero que estés a mi lado aunque no tengas nada... te vas y te pierdo.
domingo, 1 de marzo de 2009
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